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PREVENCIÓN

Diabetes: una epidemia moderna

Se estima que más del 8% de la población adulta del mundo convive con la diabetes. La mala alimentación y la falta de ejercicio son factores importantes que favorecen su aparición

obesidad y diabetes

EN EL MUNDO HAY 350 MILLONES DE PERSONAS CON DIABETES

Se ha rastreado la diabetes hasta la Antigüedad: ya hace 3.500 años, en la India y el antiguo Egipto, se mencionan sus síntomas. El nombre actual proviene de Grecia, y es del siglo III a. C. Hasta hace unas pocas décadas, la diabetes era una enfermedad terminal. Por contraparte, más cerca en el tiempo, la diabetes se ha convertido en una epidemia en muchos países, como en los Estados Unidos, donde unos 30 millones de personas padecen la enfermedad.

Normalmente, el cuerpo secreta la hormona insulina (que se produce en el páncreas), cuya tarea es tomar el azúcar –que el organismo convierte en glucosa– de la sangre y llevarlo a distintas células del organismo. La glucosa es como el combustible de las células, y aporta la energía para que puedan realizar sus procesos vitales. En algunas personas el páncreas no secreta insulina, o bien lo hace de manera deficiente, lo que genera un exceso de glucosa en la sangre (denominado hiperglucemia). Este desorden del organismo es la diabetes.

Se sabe que en el origen de la enfermedad intervienen causas genéticas, pero la mala alimentación es un desencadenante importante. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, lo expresó en un comunicado del organismo de fines de 2013: “la afección se ve impulsada en gran medida por estilos de vida poco saludables debidos a la comercialización globalizada de alimentos poco saludables”. Es decir, la comida chatarra, habitualmente con exceso de carbohidratos (comúnmente llamados azúcares), provoca no solo obesidad, sino que favorece la aparición de la diabetes. En los últimos 35 años la obesidad se ha duplicado a nivel mundial, lo cual ha incrementado los casos de esta enfermedad.

Por eso es tan importante mantener una dieta sana y equilibrada, evitando las comidas rápidas y practicando ejercicio físico. Es nuestra propia calidad de vida la que está en juego.