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PREVENCIÓN

¿Por qué la dieta mediterránea es tan buena?

Más allá de la diversidad geográfica y cultural, numerosos estudios científicos, especialmente a partir de la década del 90, destacan las bondades de la forma de alimentación conocida como “dieta mediterránea”. ¿Cuáles son sus beneficios?

EN 2013, LA UNESCO INCLUYÓ A LA DIETA MEDITERRÁNEA EN LA LISTA DEL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD

Numerosos estudios afirman que el mejor régimen alimenticio es la llamada dieta mediterránea. Basada en el estilo de vida tradicional de países como Creta y el sur de Italia, España y Grecia, se basa en una variedad de vegetales (legumbres, hortalizas, verduras, frutos frescos y secos, además de pan, pastas y arroz), carnes blancas y derivados (pescado, ave, huevos, lácteos) y el uso de aceite de oliva como grasa principal. La completan la ingesta moderada de vino y la ausencia de productos industriales. Cabe aclarar que no se trata de una dieta única, sino de un concepto que abarca numerosas formas diferentes.

Uno de los trabajos más recientes a favor de la dieta mediterránea fue publicado a fines de 2014, a cargo de profesionales de las universidades de Harvard y Seattle. El estudio encontró que la gente que seguía una dieta mediterránea lograba “estirar” la vida de las células, evitando el desgaste de sus cromosomas.

Ya en los años 90 la Organización Mundial de la Salud había publicado los resultados del Proyecto MONICA, desarrollado durante una década en más de 10 millones de personas, sobre tendencias en enfermedades cardiovasculares. “Ese estudio –comenta Silvio Schraier (director de la Carrera de Médicos Especialistas en Nutrición de la Facultad de Medicina, UBA, y ex presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición)– mostró las bondades de la dieta mediterránea para la calidad de vida cardiovascular y para la sobrevida”. Además de sus beneficios para la salud cardiovascular, numerosas investigaciones han destacado sus efectos positivos contra el cáncer, el colesterol y la diabetes.

En conclusión, unida a un estilo de vida saludable, en el cual la actividad física ocupa un lugar central, la dieta mediterránea cumple con las tres características que debe tener una correcta alimentación: diversa, equilibrada y saludable.